Historia de Nuestra Entidad

En la década de los 80 se vivía en Antioquia gran entusiasmo por el mutualismo y existían mutuales en los barrios populares que ofrecían protección exequial y que también empezaban a prestar servicios de salud a una población sin seguridad social, porque sólo en 1993 se expidió la Ley 100 de seguridad social en Colombia.

El mercado funerario, igual que hoy, era muy competido, y las funerarias capitalistas empleaban anuncios como: “Funeraria García con Sociedad Mutual”. Lo cual, tuvo que ser prohibido por el decreto 1480 de 1989, con el fin de darle identidad a la forma jurídica mutualista, que en Colombia existe desde la Colonia cuando fue traída por los misioneros españoles como auxilio mutuo parroquial. Infortunadamente, se ha creado el error de que el mutualismo es sólo para la muerte y por ello no se reconoce su importancia como alternativa empresarial solidaria para gestionar servicios para la vida.

En 1985 la “Mutual Santa Elena”, que funcionaba sin personería, su “dueño” la abandonó y dejó sin protección a más de mil personas que tenía como usuarias, las cuales, decidieron organizar, ahora sí, una mutual legal que se llamó Asociación Mutual Villanueva. Con dicha razón social funcionó hasta el año 2003, cuando se cambió por Asociación Mutual Compartir, que es como funciona en la actualidad.

La decisión de sus creadores, desde el inicio, fue asumir mucha fidelidad con la doctrina mutualista, pero revisando prácticas administrativas tradicionales que no permiten crecimiento económico ni estimulan vinculación de jóvenes, como era recibir sin límite de edad para el auxilio exequial. Se adoptaron dos principales lemas:

"Amor, Trabajo, Ayuda" (que es el que consta en nuestro logotipo)
y “Ayudar a que la muerte sea menos triste y más amable la vida”.

Los servicios se han ido estableciendo acordes con las posibilidades de la entidad, es decir, reinvirtiendo los excedentes en los fondos necesarios para los ellos. Ha sido un crecimiento propio, aplicando con mucha racionalidad las contribuciones de los asociados, ya que de ayuda externa sólo se han recibido dos créditos por parte de la Gobernación de Antioquia, uno de 10 millones y otro de 30, millones.

Es importante destacar que la Mutual Compartir es ejemplo de crecimiento porque en sus 20 años de existencia nunca ha presentado perdidas, gracias a que se ha manejado a través de un presupuesto muy riguroso.

Se ha tenido una planta de personal reducida, en los primeros 10 años una empleada de oficina, luego se aumentó a dos de tiempo completo y a otro de medio tiempo. Siempre ha tenido un gerente de medio tiempo, además de contador de tiempo requerido y revisor fiscal. En el año 2002 se inició el proceso de sistematización contable y de información de los asociados, lo cual ha sido muy útil, pero dispendiosa su aplicación.

Como puede deducirse de esta sucinta historia, el desarrollo administrativo de la Mutual Compartir corresponde a una microempresa asociativa que ha mantenido un dinamismo permanente por crecer en lo económico y mejorar en lo doctrinario.



 
Mutualismo: vigente y necesario.

La solidaridad y la ayuda mutua nunca pasarán de moda. Por el contrario, mientras más se acrecientan los problemas sociales, más vigente y necesario se hace el mutualismo. Y por ello se conserva como una esperanza latente entre los sectores populares, y a pesar de no ser suficientemente apoyado por los gobiernos, grupos y comunidades lo adoptan como medio de solución a muchas de sus necesidades.

Por fortuna, se están llevando a cabo iniciativas como la de ODEMA, Organización de Entidades Mutuales de las Américas, que propende por un “mutualismo sin frontera”, expandir el mutualismo, haciendo conocer sus bondades, enseñando sus métodos de organización y administración y convocando países, comunidades y grupos a soñar con que todos los seres humanos tienen derecho a una vida digna y que trabajando unidos se puede lograr. A esta misión se ha sumado la Mutual Compartir de Medellín.

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