Definición de Mutualismo

Mutualismo: Parte esencial de la evolución humana. La idea del mutualismo hace parte de la evolución de los seres humanos, surgió con la aparición de éstos en el planeta tierra, cuando empezaron a comprender, que actuando unidos, podían obtener la subsistencia y enfrentar los riesgos que tiene la naturaleza. Primero se organizaron en tribus y en clanes, para luego ir evolucionado hasta comunidades, pueblos y naciones.

Sin exagerar, puede decirse, que el proceso seguido por lo que se conoce como civilización, o sea la cultura y los sistemas políticos y económicos de acuerdos para convivir en paz, son una extensión de la idea original de mutualidad. Por eso, el mutualismo está implícito en todos los acuerdos y contratos sociales, políticos y económicos que realizan los grupos y los países con el objetivo de solucionar necesidades comunes, explotar conjuntamente recursos naturales, resolver conflictos y propender porque todos los seres humanos puedan tener una vida digna.

Mutualismo en la antigüedad. En Egipto antiguo los agricultores organizaron un fondo común para ayudarse en las pérdidas que les causaban las inundaciones del Rio Nilo. En la Grecia antigua existieron los llamados "eranes" y "sunedria" que consistían en fondos creados con aportes periódicos de los asociados, que se utilizaban para socorrer a quienes eran víctimas de desgracias, enfermedades o muerte. En la Roma antigua fue donde primero se reconoció jurídicamente las organizaciones mutuales, que se denominaron "collegia" y cuya finalidad era la de brindar socorro a sus miembros para los riesgos de la vida y para los servicios fúnebres. Las había para ciudadanos libres y para esclavos. Los estatutos eran elaborados por los mismos asociados y enunciaban los fundamentos de la organización, el régimen de gobierno, la relación de confraternidad y de ayuda mutua. Su organización era libre con ajuste al derecho público y ni siquiera el Emperador podía intervenir en su administración. Tenían gran influencia religiosa ya que eran dedicados a un dios o un santo para quien realizaban actividades de culto.

El Mutualismo se nutre del cristianismo. En un ambiente socio político basado en la dominación, el esclavismo y la discriminación, como fueron los primeros siglos de expansión del cristianismo, es de admirar que personas animadas por la nueva creencia cristiana, se atrevieran a desafiar el orden imperial predicando la igualdad de los hombres, la ayuda al prójimo, la protección al desvalido y el compartir con el necesitado, basados en preceptos como "no matarás, no hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti, amaos los unos a los otros". Y estos preceptos se fundieron con la propuesta mutualista que venía desde la antigüedad de ayudarse los unos a los otros y se incorporaron como esencia del ideario mutualista. El mutualismo en la Edad Media. A la caída del Imperio Romano siguió el feudalismo que fue un sistema de gobierno que se generalizó entre los años 476-1453. Se caracterizó por el dominio de los Señores y los Nobles en un territorio, los cuales concedían el usufructo de la tierra a los siervos (el pueblo), a cambio de fidelidad, servicio militar y colaboración política. La nobleza era la clase privilegiada que dominaba en lo político, lo económico y lo social y se arrogaba el derecho de servirse de los siervos y de sus familias.

Y en medio de este sistema tan autoritario, las prácticas mutualistas no desaparecieron, y como en la antigüedad, sirvieron para la protección de las clases desposeídas. Las "guildas" eran asociaciones voluntarias de personas que las unía el espíritu fraternal, la cooperación y las creencias religiosas. Se dieron tres modalidades: religiosas o de beneficencia, de mercaderes, y de artesanos. Las dos últimas se extendieron en Europa a partir del siglo doce y aunque también tuvieron significación religiosa, su objetivo principal fue lo económico.

En las guildas religiosas los miembros juraban para entrar y hacían contribuciones para el fondo común con el cual se daba ayuda a los viejos, a los enfermos y a los pobres, también para casos de robo, naufragio o incendio. Algunas guildas sostenían escuelas, y contribuían al mantenimiento de caminos, puentes y murallas.

Las guildas de mercaderes y artesanos se creaban más en pequeñas villas donde cumplían funciones de defensa de la producción y el mercadeo. Las de artesanos vigilaban la calidad de los productos, establecían sistemas de aprendizaje y con el fondo común ayudaban en las desgracias y realizaban fiestas religiosas. Mutualismo en España. En este país se dieron las "cofradías" y los "montepíos", asociaciones dedicadas a brindar protección a sus miembros y a los pobres de la comunidad especialmente en la muerte y en la enfermedad. Los Montepíos se constituyeron en la primera entidad que reconoció pensión de supervivencia a viudas o huérfanos de los asociados. Inventos y revoluciones que cambiaron el mundo. En 1440 con la invención de la imprenta se empezó la difusión amplia de las ideas. El deseo de explorar el mundo llevó en 1492 al descubrimiento de América y con ello se despertó la ambición de los países europeos por dominar y colonizar territorios en América, África y Asia. Por la necesidad de fuerza de trabajo para las labores agrícolas en las colonias se revivió la esclavitud importando negros del África. En el período del Renacimiento, - siglos quince y dieciséis -, se dio gran interés por el estudio de las civilizaciones antiguas, Egipcia, Griega y Romana, lo cual impulsó las ciencias y las artes. El sistema medieval de la guilda empezó su proceso de desaparición desde el siglo quince a causa de los cambios económicos, sociales y culturales que llevarían a tres grandes revoluciones: la revolución industrial, (1770-1830), la Revolución Francesa (1786) y el establecimiento del primer gobierno democrático en los Estados Unidos de Norte América (1776).

El Mutualismo: inspirador de movimientos socio-políticos. La revolución industrial fue un período de importantes inventos que renovaron la organización social. Hasta entonces, el hombre había trabajado la agricultura en forma muy rudimentaria y la artesanía con predominio del trabajo familiar. Pero con la invención del telar, y de la máquina de vapor de agua se pasó al trabajo industrial, donde se concentraban los obreros en una fábrica a trabajar para un empresario que era el dueño de las máquinas y de las instalaciones. Así surgió la clase obrera compuesta por los trabajadores asalariados de las fábricas que se crearon durante el periodo de la revolución industrial.

Basándose en la tradición mutualista, en especial en las "guildas" de la Edad Media, la clase obrera, orientada por pensadores sociales, dio origen al socialismo como sistema de organización política, al cooperativismo como forma empresarial para solucionar necesidades comunes y al sindicalismo como sistema de presión para evitar la explotación del trabajo de los obreros.

Estos nuevos movimientos son los que van a acaparar la mayor preocupación de los partidos políticos a partir de 1800 hasta nuestros días y como consecuencia se relega a un segundo plano a la asociación mutualista para la ayuda y la asistencia en las calamidades. Sin embargo, se sigue practicando en forma silenciosa en círculos de población pobre muy aferrados a tradiciones religiosas.

El mutualismo se mantiene como una organización informal, sin reconocimiento oficial, y que suscita poco interés entre los partidos políticos que le dan más validez al socialismo y al cooperativismo. Pero entre las clases más desposeídas se mantiene viva la idea de asociarse para brindarse, al menos, una ayuda mínima en caso de calamidad.

El mutualismo en América. Los misioneros españoles que llegaron a la América en la época de la Conquista y la Colonia trajeron el modelo de los montepíos y cofradías que funcionaban en España. Modelo que sirvió para generalizar el sistema del auxilio mutuo en las parroquias, que consistía en la creación de un fondo común mediante los aportes de los miembros, el cual se utilizaba para ayudar en los entierros de los pobres de la feligresía. Este fondo era administrado directamente por los párrocos sin la intervención de los asociados. Era una actividad propia del qué hacer de la Iglesia y que se limitó a la prestación de un solo servicio, los auxilios funerarios.

 

 
 

 

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